domingo, 28 de noviembre de 2010
54.
Arrebujado en un sillón se cierran los ojos. Se desvanece el cuerpo y una mancha verde cubre las paredes, como moho envenenado, mezclado con el aliento embriagador de las moscas aleteando alrededor de alcoholes vertidos sobre la dejadez. Una noche de ojos sucios ocurrió.
domingo, 14 de noviembre de 2010
·sәɹʇ ʎ ɐʇuәnɔuᴉɔ
Nadie se quiere. Nadie se busca. Nadie se abraza. Nadie se observa. Nadie se escucha. Nadie comparte. Nadie se ríe. Nadie se entiende. Nadie se acerca. Nadie (se) llega. Nadie goza. Nadie crece. Nadie cree. Nadie se siente. Nadie necesita. Nadie se toca, ni siquiera se rozan.
lunes, 1 de noviembre de 2010
domingo, 24 de octubre de 2010
onu y atneucnic
Personas que desean cosas que otras personas tienen. Personas que tienen cosas que otras personas desean, e ignoran esas cosas. Personas que obtienen lo que deseaban y se entusiasman sólo al primer momento. Personas que hace mucho que ignoran las cosas que hace tiempo deseaban (y entusiasmaban). Personas que siguen deseando durante mucho tiempo y luego se olvidan. Personas que desean, siguen deseando y por más que el tiempo pasa, no consiguen ni olvidan.
jueves, 14 de octubre de 2010
100 por la mitad.
Conversación I:
-Se me hizo una marca en la muñeca, por el reloj...
-A mí también.
-¿Dónde?
-No, no la podés ver. No está en mi cuerpo.
-¡Pero que andás diciendo!
-Todos tenemos ese tipo de marcas, ¿porqué te pensás que el mundo es infeliz? Están, en el alma, o algo así.
-Eso es ridículo. Además, hay gente feliz.
-Será gente infeliz que se esconden sus marcas a sí mismos; digo yo...
-Se me hizo una marca en la muñeca, por el reloj...
-A mí también.
-¿Dónde?
-No, no la podés ver. No está en mi cuerpo.
-¡Pero que andás diciendo!
-Todos tenemos ese tipo de marcas, ¿porqué te pensás que el mundo es infeliz? Están, en el alma, o algo así.
-Eso es ridículo. Además, hay gente feliz.
-Será gente infeliz que se esconden sus marcas a sí mismos; digo yo...
jueves, 7 de octubre de 2010
cuareeeeenta y nueeeeve.
Cuenta la historia que cuando el primer sacerdote viajó a Río de Janeiro a predicar su religión, los pobladores de la zona lo mataron y se lo comieron para poder obtener el ''poder divino'' que tenía.
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