domingo, 22 de agosto de 2010

Fourty uno

Cada doblez, cada hilo, cada mancha, cada textura en la pintura, cada pestaña, cada punta de cada cabello, cada línea en una mano, cada dibujo en la madera, cada detalle en una letra, cada color, cada poro, cada rotura, cada relieve, cada callo en una uña, cada figura de un patrón, cada gota bailarina, cada línea entre azulejos, cada marca en una baldosa, cada brillo, cada irregularidad, cada mota de polvo, cada lunar, cada pétalo, cada tallo de una hoja, cada arruga, cada inclinación, cada marco, cada garabato, cada cerda de un peine, cada mirilla, cada punta doblada de la página de un libro, cada cocedura, cada número; detallando, sus ojos analíticos. Su mirada mecanizada, su aliento tenue, estático pero movedizo. Siente en su piel las punzadas de cambio, sus pupilas se alarman, por más que sea un aleteo lejano, escurrido entre ramas. Desdibuja las partículas mientras camina bailoteando en su propio mirar. Ella, con su alma que explota en su lecho abrazador.

1 vaso/s de agua:

Mäfe Lazarte dijo...

(bajo los efectos de cosas ilegales se encuentra ella)